La FISU World University Championship Padel no fue solo un evento deportivo en el que se otorgaron tres títulos. También fue una experiencia capaz de ofrecer a los atletas y las atletas universitarias un recuerdo que conservarán durante toda su vida. En la pista hubo una rivalidad sana, mientras que fuera del terreno de juego solo existió el deseo de disfrutar.
Este evento, organizado por la FIP junto con la Universidad de Málaga, confirmó la capacidad del pádel para ser una herramienta de unión entre las nuevas generaciones. En esta ocasión representaron a numerosas universidades reunidas bajo las 20 banderas de los países participantes.
España conquistó dos títulos. Las jugadoras locales Laura Lujan y Águeda Pérez se proclamaron campeonas en la categoría femenina tras imponerse en la final a sus compatriotas Ana Dominguez y Ana Sánchez en dos sets (6/2 y 6/2). España se impuso también en la modalidad mixta con Arnau Candelo Casas y Marisol Fernández García que conquistaron la medalla de oro tras derrotar en la final a la pareja francesa formada por Nathan Courrin y Louise Bahurel.
Al igual que ocurrió en la categoría femenina, el título masculino se decidió en una final entre jugadores del mismo país. La pareja italiana formada por Michele Brambilla y Noa Bonnefoy derrotó a la dupla compuesta por Simone Iacovino y Matteo Brambilla tras un encuentro equilibrado que se resolvió en el tercer set (4/6, 6/3 y 6/4).
Este torneo representó otro paso fundamental para la expansión global del pádel. El evento puso de manifiesto que la colaboración entre FISU y FIP se basa en valores comunes como la pasión, el intercambio, la deportividad y el deseo de mostrar la belleza de este deporte respetando al rival.




